martes, 25 de marzo de 2014

LA CARA OCULTA DEL CLÁSICO: NO DEJEMOS QUE EL ARBITRO NOS ROBE EL ESPECTACULO

Parecerá que por mi corazón ser blanco vengo a rajar del ARBITRO y justificar la derrota de mi Real Madrid en ÉL...
... Pues no vengo es hablar de FUTBOL lo que se olvido después del partido


A nivel colectivo ninguno superó la prueba. Las defensas, entiéndase como los once que juegan con la misma camiseta, no llegaron al aprobado. Ganó el Barça pero la duda está en si tanto los triunfadores como los vencidos están preparados para conseguir el objetivo más ambicioso, la Champions. En el horizonte, la final de Copa. Quien corrija sus debilidades será el primer campeón de la temporada.
El error de Martino
Alves ya no es el de antes. Xavi tampoco y Neymar nunca acostumbró a defender demasiado. Las críticas al lateral brasileño son feroces pero nunca está de más repasar el partido. Xavi no defiende. Si el fútbol fuese balonmano, sólo jugaría en ataque. Pese a eso le tocó Di María en el mismo sector. Un duelo perdedor al cien por cien para el Barça al que Martino no le prestó demasiada atención.
Marcelo, Di María y Cristiano. Hubo momentos donde Alves tenía a los tres. Cristiano se iba para dentro, Marcelo le atraía y Di María le ganaba la espalda. Todo bajo la huidiza mirada de Xavi y Neymar. Cuando el duelo era limpio, Di María contra Alves, el lateral defendía a tres metros porque no recibía ninguna ayuda. Una autopista para el Madrid aunque los laterales blancos no fueron mejores que Alves en una posición donde sólo Jordi Alba cumplió.

El drama de los centros laterales
Sólo un córner concedió el Barça. La premisa, no entregar balones parados al adversario. Y cuando estos se dieron, la defensa azulgrana defendió unida y con intención. En el córner, marcas al hombre y una línea en zona y por este orden con Neymar, Piqué, Busquets y Jordi Alba. En las faltas laterales la idea conseguida fue adelantar la línea todo lo posible.
Frenada esa hemorragia quedaba solventar el juego a pelota corrida. Di María desbordó y el Madrid siempre buscó un 2x2 contra los centrales, siendo en ocasiones hasta un 3x2 con todos los movimientos para buscar al jugador marcado por Mascherano. El argentino sufre en el área. Piqué, objetivo fácil para la crítica, ganó todos sus duelos y volvió a ser el bastión. Alguno puede perder pero es sencillo comprender que está muy solo.

La voracidad del pasado
El Madrid permitió al Barça. Y lo hizo con un estadio hasta la bandera y una liga en juego. Faltó energía, la misma que transmitía Mourinho. El portugués tendrá sus defectos pero los blancos no salieron al dos mil por cien para convertir cada duelo individual en una batalla ganada. Defensa con la mirada y sin respuesta ante la superioridad numérica planteada por el Tata.
La espalda de Xabi Alonso
El juego del Barça fue un rondo con el único fin de liberar a Messi. Y lo consiguieron por dentro y por fuera. Modric y Di María corrían detrás del balón hasta perder el sitio. Voluntad toda pero en lo táctico dejaban al Barça con el jaque mate conseguido si Xabi Alonso salía de la cueva. Cuando el tolosarra se iba, aparecía Messi y ahí la jugada ya no tenía vuelta atrás.
Iniesta fue el otro camino para liberar a Messi. Andrés ganó sus duelos contra Carvajal una y otra vez jugando con la pausa suficiente, atrayendo a la defensa y cambiando el balón de dirección para que Messi recibiese con tiempo para liarla.

Neymar fue mucho más
Messi jugó con el brasileño. No es un detalle cualquiera. Y Neymar corrió al espacio como antes no hacía. Mucho fútbol al pie y poca profundidad, ese era su registro hasta llegar al Bernabéu, pero en el clásico Neymar se vistió de Pedro y atacó la espalda. Lo hizo en cuatro ocasiones y en todas ellas el Barça entró hasta la cocina. Messi e Iniesta ya tienen socio si esas carreras se vuelven una amenaza para el rival de manera constante.




viernes, 21 de marzo de 2014

Barça-Atleti, la primera vez y se le puede llamar CLASICO


El emparejamiento no es bueno para el cuadro de Tata Martino ni para el de Diego Simeone y , no es un secreto, que beneficia a Real Madrid porque será un claro desgaste en sus dos máximos rivales por la Liga. Claro que no se debe olvidar que Barça y Atleti ya se enfrentaron en la Supercopa de España y ganaron los azulgrana con gol importante de Neymar.

Ahora, la revancha será en Europa, dónde nunca se había producido un emparejamiento entre barcelonistas y rojiblancos.. Los blancos se llevan en el sorteo a un Borussia Dortmund que no es el mismo que les goleó y apeó de la última Champions. El equipo de Jurgen Klopp está, además, en cuadro por las lesiones y, de propina, Undiano Mallenco evitó que Robert Lewandowski se vuelva a cruzar en su camino en la ida que se disputará en el Bernabéu.

El Bayern de Pep Guardiola se lleva a uno de los teóricos rivales más asequibles, aunque el Manchester United viene de protagonizar una gran remontada ante Olympiacos y eso siempre suma, sin olvidar que tiene a hombres como Van Persie o Rooney, aunque el hecho de jugar primero en Old Trafford también favorecerá a los bávaros, claros favoritos en la Champions. El Bayern podría ser el primer club capaz de revalidar el titulo que logró la pasada temporada en Wembley ante el Borussia Dortmund. Y, finalmente, el Paris Saint Germain, para mí el ‘tapado’ de esta Champions, se cruzará con el Chelsea de Mourinho.

Quien pase de los dos, será un rival temible en semifinales, capaz de superar a cualquiera. Laurent Blanc ha hecho un equipazo con Ibra de referente, mientras que el Chelsea sigue teniendo su bloque y fútbol físico como puntos fuertes, aunque tenga hombres con la magia de HazardOscar o Wiliam. Seguramente pasará el que mejor defienda.

El sorteo de la Champions League

"Creo que han de estar los equipos que lo merezcan", señaló, aunque agregó que "espero que esté el Madrid, porque lleva tiempo buscando ese título", añadió Figo aludiendo al sueño blanco de la Décima.


Primera bola, Barça, segunda bola, ¡Atlético! No se había aplacado todavía el clamor cuando salió la tercera bola: ¡Real Madrid! Los murmullos incrementaron. ¿Qué iba a pasar ahora? Cómo la cosa iba de bombazos, todo el mundo pensó en el Bayern o en el Chelsea. Pero no, fue el Borussia de Dortmund. Inmediatamente, un amigo me mandó un tw: ¡Bolas frías y calientes! Pero no, no seamos malpensados. Los sorteos ofrecen jugarretas y esta vez ha enfrentado al Barça y el Atlético y le ha hecho un guiño al Madrid. Pero nadie piense mal de Figo: es un disidente del 'florentinato'.
Es verdad que el Borussia eliminó al Madrid en la última edición, pero ya no es el mismo equipo. No anda igual, no tiene a Götze, que se fue al Bayern, le faltará Lewandoski para el primer partido. Tampoco el Madrid es el mismo, el Madrid está ahora fenomenal. Así que buen sorteo para el Madrid, como lo es malo para el Atlético y el Barça, ese nuevo clásico. Yo hubiera querido para el Madrid el Chelsea, a fin de exorcizar el recuerdo de Mourinho de una vez, ya lo habia dicho, pero el bombo le manda contra el PSG. Eliminatoria de altura. En cuanto el Bayern, va contra el United, emparejamiento desequilibrado.
Pero las miradas de Europa estarán sobre todo en la eliminatoria española. Hace poco eso se hubiera visto como una carnicería, pero este Atlético no tiene que temer a nadie.

martes, 18 de marzo de 2014

Cristiano siempre tiene hambre


El crack portugués marcó dos tantos y estrelló dos balones en los palos. Morata, tras varias ocasiones, encontró el premio del gol. La lesión de Jesé conmocionó al Bernabéu.


El primer ruego era no hacerse daño y no fue atendido. Jesé se lesionó a los dos minutos después de un empujón del pétreo Kolasinac. No fue una acción violenta. Quizá torpe, tal vez exagerada, seguramente innecesaria. Pero no hay agresor al que responsabilizar ni más culpable que el destino. Jesé proseguirá con su doctorado en paciencia, sólo que con una pierna en alto. Volverá mejor, todavía mejor.
El Madrid quedó algo conmocionado por la lesión. Es natural, uno se preocupa. Por el compañero y por los ligamentos propios. Bale entró en el minuto siete, después de un tiro de Huntelaar entre palos, el primero del partido. Buen delantero, toda su vida a un palmo de la excelencia. A un palmo insalvable.
Mientras el Madrid se centraba pudimos observar la elegancia de Julian Draxler, frío como todos los de su especie, congelado esta noche. También nos iluminó la electricidad del pequeño Max Meyer.
A continuación fue el turno de los de blanco. Nacho dejó detalles de estupendo lateral en un par de incorporaciones al ataque que culminó con buenos centros al área; se confirma que el muchacho tiene más utilidades que una navaja suiza. Después fue Morata quien ocupó el escenario. Le vimos dinámico, generoso, atento a la jerarquía (a Cristiano) y algo fallón en el remate. Su error más doloroso fue desaprovechar un regalo de Bale, que había superado a Matip como un purasangre a un percherón. Se escucharon algunos pitos y Ancelotti respondió a ellos con un aplauso.
Pero sería demasiado simple juzgar a Morata por lo mucho que se le resistió el gol. Desde la mediapunta, promovió la jugada que desembocó en el tanto de Cristiano (pase de Bale), provocó un penalti (no pitado) y marcó por fin. De un modo u otro, participó en la mayoría de acciones de ataque. Jesé encaja mejor en la definición de niño prodigio por su pasado rebelde y su mirada indescifrable, pero Morata tiene un futuro igualmente brillante.
El empate del Schalke fue un accidente. Hoogland no supo ni cómo celebrarlo. Pateo, Ramos desvió la pelota e Iker se vio burlado por el infortunio. El Madrid se quitó el polvo de la camisa y dio paso a otros actores. Isco tomó el micrófono para alimentar su idilio con el Bernabéu, que cuando le observa se acuerda de Butragueño y de otros superhéroes bajitos. Bale, entretanto, peinó la banda derecha con carreras preciosas y pases exquisitos. Hasta Casemiro destacó. Sólo Illarra se quedó algo atrás. Aún le faltan hervores o vaquillas.
Cristiano marcó otra vez para igualar a Puskas y para aliviarse los picores (también estrelló dos balones en los palos). Después lo consiguió Morata, para ahuyentar fantasmas y nubes negras. Los números hacen el resumen. El Madrid ha eliminado al Schalke por un global de nueve goles a dos y la afición alemana todavía canta a estas horas. Benditos. Los alemanes que siguen en competición no resultarán tan simpáticos.

De Cristiano Ronaldo a Diego Costa


El Madrid salvó en Málaga lo que llamamos ‘un partido trampa’. Ya saben, esos partidos que los favoritos se encuentran de cuando en cuando ante un rival supuestamente débil pero venido a más y motivado. Y que, por contra, el grande tiende a afrontar con exceso de confianza o falto de atención. En el de Málaga se daban todas esas condiciones: el Málaga va a más, el Madrid venía de una semana inactiva, cosa rara, tiene a la vista el sencillo partido del Schalke y, más allá, como la gran preocupación del mes, la visita del Barça. Sí, se daban todas las condiciones. Y de hecho el Madrid jugó mal.
Pero lo salvó. Así como el Barça cayó en Valladolid en partido de estas características, el Madrid sacó el suyo con el consabido gol de Cristiano, que nunca falta, y con el denuedo defensivo con que se empleó la mitad trasera del equipo. La media no armó el juego como suele, tuvo imprecisiones y durante la segunda mitad estuvo a merced del Málaga.Pero los remates se produjeron en el otro área. Las pocas veces que el Madrid se desplegaba, la cosa terminaba en buena parada de Willy Caballero, generalmente a remate de Cristiano, siempre él. Sin embargo, Diego López tuvo poco trabajo.
Así que el Madrid se acostó con el Barça a siete puntos, obligadísimo como nunca a ganar su partido, en el que tendrá a Osasuna enfrente. Al que no despega el Madrid ni con agua caliente es al Atlético, que no tiene a Cristiano Ronaldo, pero sí  a Diego Costa. Ayer marcó otro golazo y con él levantó a una afición que entró en buena parte tarde y algo cariacontecida, después de ver en los bares de la zona lo estéril del dominio del Málaga. ¡Ay, si hubiera llegado el empate! No llegó, no, pero a cambio el Atlético les ofreció otra victoria, la número 21, ¡qué barbaridad! en 28 jornadas. No, el Atlético no se rinde.

Siete goles a siete días del Clásico

Siete goles a Osasuna. Siete goles no son cualquier cosa. Es verdad que por un 7-0 dan los mismos puntos que por un 1-0, pero el efecto queda. A siete días del Clásico, el Barça y Messi enseñan músculo. Las derrotas en Anoeta y Nuevo Zorrilla no se compensan con esta goleada, porque esos seis puntos no van a volver nunca, pero lo de ayer hace pensar que el Barça aún no ha dicho su última palabra. Justo esta semana que el Madrid volvió a jugar mal, cosa que no le pasaba desde la primera vuelta, el Barça se luce en un partido que empezó vacilante pero que acabó con ese espectacular resultado.

En medio de todo, Messi, que hizo tres. Con esos goles ya adelanta a Alcántara como máximo goleador en la historia del Barça y lo hace con veintiséis años de edad. Alcántara, filipino de origen español, es de otra época, de antes de la guerra. Las comparaciones son, claro, imposibles. Pero cuando yo era niño aún se hablaba de él como un genio, y de una red que había roto por la potencia de su disparo en partido de España contra Francia. Y nadie en tantísimos años había batido hasta ahora su registro, en un club por el que pasaron César, Kubala, Cruyff, Maradona y Lineker entre otros.
Ahora que Cristiano le estaba tomando ventaja, en lo personal y en la marcha del equipo, Messi parece apretar. Alguien me hacía notar ayer que en lo que va de año natural Messi gana en goles a Cristiano por 17-14. Claro, que Cristiano ha faltado a tres partidos, a mayor gloria de Ayza y los comités. Descontado eso, lo que se deduce es que el ritmo es parejo, excepcional en ambos casos. Así llegan los dos al Clásico, con Cristiano pisándole los talones a Puskas mientras Messi rebasa a Alcántara. Y, en pos de ambos, Diego Costa, ‘El Tercer Hombre’, muy atento, como todos los atléticos, al Clásico.

Messi tiene la sartén por el mango

El Madrid recibe al Schalke con la mirada puesta en el Clásico. El partido de esta noche es ocasión para dar descansos y calmar ansiedades, cosas que no siempre son compatibles y que me figuro que Ancelotti manejará con el tacto con que suele. Por ejemplo, Cristiano jugará, porque su ansiedad por sumar goles supera a su deseo de descansar. Sin embargo, conviene buscarles sitio a los Nacho, Coentrao, Illarramendi, Isco, Morata y Jesé porque si no juegan hoy, ¿cuándo lo van a hacer? Claro, que también sería bueno exhibir un rato a Bale, que está despegando. Insisto: confiemos en Ancelotti.
Mientras, el Barça tiene una semana por delante para examinarse a sí mismo, desde el confort que le dan esos siete goles, que aplacan inquietudes. No hay mal en el fútbol que los goles no alivien. Claro, que no es lo mismo curar el síntoma que curar la enfermedad y ahí es donde están las dudas. El Barça vive un equilibrio inestable, y no sólo por lo débil que se ha quedado por atrás (a veces me he preguntado a qué se dedica Zubizarreta en ese club), sino por la visible actitud de domino de la situación que tiene Messi, que se ha ido cargando de argumentos para conseguir una renovación estremecedora.
El caso Neymar parece cada día más un tiro que ha salido por la culata. O un tiro en el pie, si prefieren. Ya no juega, el Barça mete siete sin él, su mirada desde el banquillo mezcla dolor y desconcierto y vistos Pedro, Alexis, hasta Tello, y sin olvidar a Deulofeu , que hace su máster en Inglaterra, se hace patente que, respetando su calidad, Neymar no era necesario. Por ese dineral, ¿no hubiera el Barça podido retener a Thiago y fichado a Thiago Silva, y sin problemas? ¿No tendría en tal caso mucho mejor equipo? Pero no lo hizo, malandreó en Neymar y ahora Messi tiene más que nunca la sartén por el mango.

Neymar: ¿Otra Ave del Paraíso?


La torcida buscaba entre las paredes la sombra de Garrincha y encontró a Neymar. Un boceto de crack silueteado con grafiti. La clásica figura brasilera ahora venía con estampa punk, cuenta Twitter, Facebook y club de fans incorporada.  Justo lo que exigía el mercado. Sin el trazo de los años ni el barniz de la experiencia, parecía un futbolista que en poco tiempo pintaba bien. Como todo recién nacido su cadena genética incluía el código de barras: do Nascimento. Siempre descienden de Pelé. Hasta que un día la madurez los arranca del árbol genealógico y terminan en el suelo junto a Ronaldinho, Robinho y una lista de niños prodigio. Ésta regla confirma dos teorías: los futbolistas brasileños nacen, después se deshacen.  Al cumplir 18 años el gobierno brasileño exentó a Neymar del servicio militar: “Representa mejor a la Nación en el campo que en otro sitio…” A ese tipo de derechos y obligaciones se acostumbró un joven a quien la prensa acusaba de individualista cuando marcaba 3 goles por partido, o de poco decisivo, cuando en lugar de marcar los ponía. A simple vista se trataba de un fenómeno para Youtube, otro jugador de gambeta por tag. Pero en Neymar se intuía un compromiso más allá de las redes sociales, cierta garra y sentido colectivo poco común en los de su barrio. Tras su éxito en la Confederaciones, quizá Brasil además del “jogo bonito”, había encontrado la fórmula para embotellar el carácter. Neymar acostumbrado a girar sobre su propio eje, llegó a Barcelona para orbitar alrededor de Messi. Una trayectoria en la que se estrellaron Eto’o, Ibrahimovic y Villa, tres jugadores alimentados por el rancho de las legiones.  Con las piernas depiladas, recién cortada la cresta y excesivo protagonismo en instagram, al chico le faltaron clases particulares con Puyol, menos bailecitos y nada de “selfies”, hay materias que deben aprobarse sin balón. Una vez archivado su escandaloso contrato, enfrenta un cierre de temporada complicado. El Barça que se juega Champions, Liga y Copa parece más cómodo con Messi, Alexis y Pedro en el campo, Cesc como primer cambio y Neymar en el banco. Neymar deberá mostrar que dentro de su empaque de “crack”, se incluye un instructivo para estos casos, tres años de garantía y una cláusula que le impida sobrevolar Europa como otra ave del paraíso.

sábado, 15 de marzo de 2014

Ancelotti da la señal


A campo abierto siempre gana el Madrid. No deja de ser un sorteo de campo con la moneda imantada. Contra los merengues es obligado condicionar el partido, reducir el espacio de juego y evitar en la medida de lo posible que los velocistas blancos, hoy de naranja, puedan despegar. No existió el centrocampismo ya que el Madrid no le metió pausa y los de arriba, vanagloriados por su pegada, decidieron pisar sólo una mitad de campo.
Fútbol de área a área. Carrera arriba, carrera abajo con ciertas dosis de timidez en la finalización de las jugadas. Carlo pareció cansarse porque el Madrid llegaba y no remataba, teniendo el Málaga también opciones de gol. Ancelotti hizo un gesto agitando su brazo, "pega" esa la traducción oral, a Cristiano. Y ahí empezó el portugués su partido.
Cristiano puso la directa. En la primera que tuvo fue gol. Las tres siguientes que recibió en el área acabaron en tiro dejando de lado cualquier otro pensamiento que no fuese rematar. La estadística confirmó la eficacia de un gesto tan simple como directo. Lo complejo vino después. El Madrid desconectó y se fue a un estado de levitación donde el único ofendido era un Cristiano que acabó todas las que recibió.
Isco no jugó. Fue titular pero no era el día porque el Madrid decidió saltarse a los medios para atacar. Jugó poco más de una hora, falló una ocasión clamorosa, y no fue capaz de juntar al equipo. Lo intentó pero tanto Modric como él corrían más que tocaban y eso, con marcador a favor, era un pecado capital que mantuvo al Málaga con opciones de rascar un punto hasta el final.
Ancelotti cree en Jesé. Lo suficiente para tener minutos. Tanto que si sale del banquillo es que al italiano no le gusta lo que está pasando en el campo. Le lesionó Benzema y entró Di María. Señal de que las alineaciones son cosa de elegir entre 13-14 jugadores. No más. Después entró el citado Jesé y lo hizo de falso '9', en el rol que Carlo asignó al canterano en pretemporada y que desplaza a Morata al papel de tercer punta que no la huele si los otros no se equivocan.
El Málaga nunca dejó de correr. Creyó  hasta el final, soportó el ida y vuelta para llegar fundido a la frontal del área blanca. No tuvo pegada. El agotamiento pudo influir ya que no es sencillo contrarrestar a un equipo que te invita tal y como lo hizo el Madrid. Schuster aceptó el envite y Ancelotti no hizo nada por cambiar un equipo que recordó al de los primeros meses del curso. Peligroso "déjà vu". 

miércoles, 12 de marzo de 2014

LA LEY DE ZLATAN


Su fútbol bordea la excelencia, jugador franquicia del PSG, un futbolista que inicia y finaliza el juego de un equipo lleno de peloteros de alto nivel. Ibrahimovic marca el paso, domina los tiempos y es el epicentro de un equipo donde todos juegan para él. Superada la treintena, su fútbol ha alcanzado una plenitud que le permite afrontar con garantías un desafío, ser campeón de Europa, que siempre terminó en frustración.
Golpea con derecha y con izquierda, domina el juego aéreo sin necesidad de elevarse y marca diferencias porque juega y hace jugar exaltando la condición que siempre ha tenido como falso '9'. Nunca ha sido capaz de aislarse del juego para esperar su momento por más cualidades de "killer" que tenga. Su obsesión nunca fue el gol sino participar en el juego. Un delantero con tendencia a escapar del área de remate para ejercer de organizador.
Un gigante con mentalidad de mediapunta al que Capello, en su tiempo en la Juventus, le cambió la mentalidad para convertir a Zlatan en un auténtico carro de combate. Con Fabio empezó a trabajar en el gimnasio, antes no había tocado una pesa, y le cambió la estructura física para  sumar potencia y fuerza física a un talento descomunal para entender el juego. El siguiente paso era añadir al fútbol de Zlatan los movimientos en el área del incomparable Marco Van Basten.
Capello le metió la responsabilidad de la victoria no dudando en dejar a Del Piero en el banquillo, nadie lo había hecho con anterioridad, para darle a él la punta del ataque con Trezeguet. Durante la semana Zlatan trabajaba el remate a puerta con Galbiati, ayudante de Fabio. Una y otra vez, el objetivo era convertir a Ibrahimovic en un jugador imparable de cara a gol. Ha pasado una década y sus registros de cara a gol ya son "top", quizás por ello ya empiece a ser considerado el jugador más determinante del momento.
Lucas Moura, desequilibrante en velocidad, lee a la perfección los movimientos del sueco dando la sensación de que llevan jugando desde la cuna. Lavezzi, astuto el "Pocho", aprovecha el juego de Ibra como ningún otro. Y queda su relación con el "Matador" Cavani, una sociedad imparable cuando juegan el 2x2 contra los centrales rivales. No son los únicos nombres, talentos incipientes como Verratti, Pastore o Rabiot saben que Zlatan es el "hijo de Dios", tal y como rezaba una pancarta en el Amsterdam Arena cuando jugaba para el Ajax.

Futbol de Guardiola... Cine del Oeste

El Bayern vuela en resultados, le miramos desde lejos como la gran montaña a escalar para ganar la Champions, mírese desde el hincha que seas Madrid, el Barça, Atlético, PSG… Etc. El Bayern, decía, es la montaña a escalar, con sus veinte puntos de ventaja en la Bundesliga, su eterno aire arrogante, sus Ribéry, Robben y compañía, su imponente aire de club modelo.

Pero he aquí que de su presidente de honor, el mismísimo Beckenbauer, salen críticas. Guardiola riñó a Schweinsteiger por chutar en una ocasión en la que a su juicio debió tener más paciencia y Beckenbauer comentó, que a ese paso acabaría por no ir nadie a ver los partidos del Bayern. ¡Qué conflicto! Muchas veces lo he hablado con amigos. El juego que propone el tiqui-taca, el toque, la distracción, sacan al rival del partido, provocan que la jugada aparezca sola y dan muy buenos resultados. Eso lo han gozado España y el Barça. Y ahora el Bayern, que vuela en la Bundesliga.




Pero ese modelo aburre al aficionado clásico. No hay que extrañarse. En el cine, que comparte con el fútbol los honores de espectáculo favorito de los últimos cien años, no ha habido género de más éxito que el del Oeste: galopadas, tiros, indios o vaqueros que se caen de los caballos, ferrocarriles asaltados... O sea: el fútbol inglés del periodo clásico, el modelo del que partimos. Frente a eso, el tiqui-taca es cine de arte y ensayo, artístico, sosegado, que pide del espectador una predisposición distinta, de reposo y observación madura. Son dos modelos, todo es fútbol. Yo no renegaría de ninguno.

No es el mismo Messi... Pero es Messi


Participa menos y mide sus aceleraciones. Abusa de recibir al pie y ya no pica en profundidad. No es el extraterrestre de antes. Podría escribirles una fábula pero no tiene sentido engañarse. Necesita mejorar su condición porque volverá a ser un marciano cuando su mente quiera. Lo curioso es que Leo sigue siendo único para el Barça. A medio gas y con alguna duda en su juego sigue siendo la calidad diferencial. Es el bastión. 
Es único y quizás irrepetible, cada vez que Messi afronta la jugada con determinación el Barça cambia. La discusión podría ser la forma del argentino pero el verdadero debate debería de centrarse en lo que aporta el resto al ataque azulgrana. Una plantilla como la que maneja Martino no debería de tener tan pocos "winners" en acción individual.
La reducción de rendimiento de Messi es directamente proporcional a la de sus compañeros pero la diferencia es que Martino necesitó de 10 jugadores para ejecutar el "catenaccio" con balón para dominar al City y uno sólo, que sería D10S de no haber conocido antes la versión guardiolesca, para derribar a un equipo lleno de jugadores pagados a precio de oro. 
En la ida y en la vuelta, Messi fue el ejecutor. El valor añadido fue Neymar. Se buscaron y quisieron combinar. El Barça podría soñar con la gloria si estos dos jugasen a su mejor nivel conocido. Apareció Iniesta, jugó para sobresaliente si fuesen los tiempos del Messi extraterrestre pero ahora con Leo picando menos tiene que mejorar su agresividad ofensiva para que su juego acabe con una traducción clara en el marcador.
Luego de esto, lo físico. No hay capacidad para recuperar el balón en propio campo y la irregularidad en el ritmo condena por momentos a un equipo que atraviesa baches durante los partidos. Lo importante es conocer las carencias y afrontarlas. No puede existir otro plan que jugar desde el control y las posesiones eternas. Al Barça no le viene bien tener que jugar para remontar, así que en Champions le será determinante marcar el primero. Si están unidos, competirán. Fútbol para Messi. Sus compañeros deben de pasar por los mismos filtros de crítica que pasa el argentino. Espabilarse en definitiva. Ellos tienen la última palabra porque Messi, aunque ahora nos guste menos, nunca he dejado de ser definitivo.

No veo la Liga BBVA acabada, ni al Barca... Y no nos olvidemos del Atletico

Empecemos por el principio. Habitualmente en el fútbol queda en la retina lo último que pasa, por lo que, si nos aferramos a ello, es obvio que el Barcelona lo hizo de pena ante Valladolid y que el Real Madrid le dio un meneo de mucho cuidado al Levante. En cuanto al Atlético (2º clasificado, no lo olvidemos), sacó adelante un difícil partido al Celta de Vigo, sin Costa, pero con un gran Villa.


Quedan once jornadas o, lo que es lo mismo, 33 puntos. Y es cierto que las tendencias actuales marcan sensaciones positivas y negativas, pero son muchos puntos los que quedan en juego aún para dar por sentenciada la campaña. El Madrid está serio, solvente, pisando fuerte. El Atlético, bajo su regularidad, sabiendo sacar adelante los compromisos. Y el Barcelona, plagado de problemas de todo tipo (institucionales, sociales y deportivos), parece que ya está fuera de combate tras pinchar con un Valladolid inmenso. Y no estoy de acuerdo. No doy por acabada -¡ni de coña!- esta generación azulgrana, ni tampoco esta Liga. Aún restan jornadas duras: un Madrid-Barça, un Atlético viajando a Barcelona y un largo etcétera que, ya lo verá usted, va a dar más de una sorpresa. Ahora entramos en semana de Champions(para el Madrid la próxima) y eso también va a tener una incidencia directa en los partidos ligueros. Es la recta final y llega la hora de la verdad, en la que se ganan los títulos y no a la que se llega con los títulos ganados por mucho que la clasificación diga lo que diga en este momento.

También estamos ante el pulso de tres entrenadores peculiares: Ancelotti, Simeone y Martino. Ninguno se va a asustar, pese a que su momento es distinto. El madridista, muy cerca de cumplir su promesa de la excelencia futbolística,"ganar y jugar bien...", lidera la tabla y está en alza. Simeone, disfrutando de un sueño construido por él mismo con el 'partido a partido' y muy cerquita de tocar la gloria. Y Martino, capeando el temporal. 

Cuando gana es porque dispone de la mejor generación de la historia del fútbol español y cuando pierde, 'no es entrenador para este Barça'. Es decir, sufriendo, pero con estilo, paciencia, educación y metido en las tres competiciones.

Resta lo más apasionante. No lo matemos tan pronto. Queda Liga, Champions y la gran final de Copa, que no olvidemos será un Madrid-Barça

Carlos G. Pertuz