Empecemos por el principio. Habitualmente en el fútbol queda en la retina lo último que pasa, por lo que, si nos aferramos a ello, es obvio que el Barcelona lo hizo de pena ante Valladolid y que el Real Madrid le dio un meneo de mucho cuidado al Levante. En cuanto al Atlético (2º clasificado, no lo olvidemos), sacó adelante un difícil partido al Celta de Vigo, sin Costa, pero con un gran Villa.
Quedan once jornadas o, lo que es lo mismo, 33 puntos. Y es cierto que las tendencias actuales marcan sensaciones positivas y negativas, pero son muchos puntos los que quedan en juego aún para dar por sentenciada la campaña. El Madrid está serio, solvente, pisando fuerte. El Atlético, bajo su regularidad, sabiendo sacar adelante los compromisos. Y el Barcelona, plagado de problemas de todo tipo (institucionales, sociales y deportivos), parece que ya está fuera de combate tras pinchar con un Valladolid inmenso. Y no estoy de acuerdo. No doy por acabada -¡ni de coña!- esta generación azulgrana, ni tampoco esta Liga. Aún restan jornadas duras: un Madrid-Barça, un Atlético viajando a Barcelona y un largo etcétera que, ya lo verá usted, va a dar más de una sorpresa. Ahora entramos en semana de Champions(para el Madrid la próxima) y eso también va a tener una incidencia directa en los partidos ligueros. Es la recta final y llega la hora de la verdad, en la que se ganan los títulos y no a la que se llega con los títulos ganados por mucho que la clasificación diga lo que diga en este momento.
También estamos ante el pulso de tres entrenadores peculiares: Ancelotti, Simeone y Martino. Ninguno se va a asustar, pese a que su momento es distinto. El madridista, muy cerca de cumplir su promesa de la excelencia futbolística,"ganar y jugar bien...", lidera la tabla y está en alza. Simeone, disfrutando de un sueño construido por él mismo con el 'partido a partido' y muy cerquita de tocar la gloria. Y Martino, capeando el temporal.
Cuando gana es porque dispone de la mejor generación de la historia del fútbol español y cuando pierde, 'no es entrenador para este Barça'. Es decir, sufriendo, pero con estilo, paciencia, educación y metido en las tres competiciones.
Resta lo más apasionante. No lo matemos tan pronto. Queda Liga, Champions y la gran final de Copa, que no olvidemos será un Madrid-Barça
Carlos G. Pertuz

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