martes, 25 de marzo de 2014

LA CARA OCULTA DEL CLÁSICO: NO DEJEMOS QUE EL ARBITRO NOS ROBE EL ESPECTACULO

Parecerá que por mi corazón ser blanco vengo a rajar del ARBITRO y justificar la derrota de mi Real Madrid en ÉL...
... Pues no vengo es hablar de FUTBOL lo que se olvido después del partido


A nivel colectivo ninguno superó la prueba. Las defensas, entiéndase como los once que juegan con la misma camiseta, no llegaron al aprobado. Ganó el Barça pero la duda está en si tanto los triunfadores como los vencidos están preparados para conseguir el objetivo más ambicioso, la Champions. En el horizonte, la final de Copa. Quien corrija sus debilidades será el primer campeón de la temporada.
El error de Martino
Alves ya no es el de antes. Xavi tampoco y Neymar nunca acostumbró a defender demasiado. Las críticas al lateral brasileño son feroces pero nunca está de más repasar el partido. Xavi no defiende. Si el fútbol fuese balonmano, sólo jugaría en ataque. Pese a eso le tocó Di María en el mismo sector. Un duelo perdedor al cien por cien para el Barça al que Martino no le prestó demasiada atención.
Marcelo, Di María y Cristiano. Hubo momentos donde Alves tenía a los tres. Cristiano se iba para dentro, Marcelo le atraía y Di María le ganaba la espalda. Todo bajo la huidiza mirada de Xavi y Neymar. Cuando el duelo era limpio, Di María contra Alves, el lateral defendía a tres metros porque no recibía ninguna ayuda. Una autopista para el Madrid aunque los laterales blancos no fueron mejores que Alves en una posición donde sólo Jordi Alba cumplió.

El drama de los centros laterales
Sólo un córner concedió el Barça. La premisa, no entregar balones parados al adversario. Y cuando estos se dieron, la defensa azulgrana defendió unida y con intención. En el córner, marcas al hombre y una línea en zona y por este orden con Neymar, Piqué, Busquets y Jordi Alba. En las faltas laterales la idea conseguida fue adelantar la línea todo lo posible.
Frenada esa hemorragia quedaba solventar el juego a pelota corrida. Di María desbordó y el Madrid siempre buscó un 2x2 contra los centrales, siendo en ocasiones hasta un 3x2 con todos los movimientos para buscar al jugador marcado por Mascherano. El argentino sufre en el área. Piqué, objetivo fácil para la crítica, ganó todos sus duelos y volvió a ser el bastión. Alguno puede perder pero es sencillo comprender que está muy solo.

La voracidad del pasado
El Madrid permitió al Barça. Y lo hizo con un estadio hasta la bandera y una liga en juego. Faltó energía, la misma que transmitía Mourinho. El portugués tendrá sus defectos pero los blancos no salieron al dos mil por cien para convertir cada duelo individual en una batalla ganada. Defensa con la mirada y sin respuesta ante la superioridad numérica planteada por el Tata.
La espalda de Xabi Alonso
El juego del Barça fue un rondo con el único fin de liberar a Messi. Y lo consiguieron por dentro y por fuera. Modric y Di María corrían detrás del balón hasta perder el sitio. Voluntad toda pero en lo táctico dejaban al Barça con el jaque mate conseguido si Xabi Alonso salía de la cueva. Cuando el tolosarra se iba, aparecía Messi y ahí la jugada ya no tenía vuelta atrás.
Iniesta fue el otro camino para liberar a Messi. Andrés ganó sus duelos contra Carvajal una y otra vez jugando con la pausa suficiente, atrayendo a la defensa y cambiando el balón de dirección para que Messi recibiese con tiempo para liarla.

Neymar fue mucho más
Messi jugó con el brasileño. No es un detalle cualquiera. Y Neymar corrió al espacio como antes no hacía. Mucho fútbol al pie y poca profundidad, ese era su registro hasta llegar al Bernabéu, pero en el clásico Neymar se vistió de Pedro y atacó la espalda. Lo hizo en cuatro ocasiones y en todas ellas el Barça entró hasta la cocina. Messi e Iniesta ya tienen socio si esas carreras se vuelven una amenaza para el rival de manera constante.




viernes, 21 de marzo de 2014

Barça-Atleti, la primera vez y se le puede llamar CLASICO


El emparejamiento no es bueno para el cuadro de Tata Martino ni para el de Diego Simeone y , no es un secreto, que beneficia a Real Madrid porque será un claro desgaste en sus dos máximos rivales por la Liga. Claro que no se debe olvidar que Barça y Atleti ya se enfrentaron en la Supercopa de España y ganaron los azulgrana con gol importante de Neymar.

Ahora, la revancha será en Europa, dónde nunca se había producido un emparejamiento entre barcelonistas y rojiblancos.. Los blancos se llevan en el sorteo a un Borussia Dortmund que no es el mismo que les goleó y apeó de la última Champions. El equipo de Jurgen Klopp está, además, en cuadro por las lesiones y, de propina, Undiano Mallenco evitó que Robert Lewandowski se vuelva a cruzar en su camino en la ida que se disputará en el Bernabéu.

El Bayern de Pep Guardiola se lleva a uno de los teóricos rivales más asequibles, aunque el Manchester United viene de protagonizar una gran remontada ante Olympiacos y eso siempre suma, sin olvidar que tiene a hombres como Van Persie o Rooney, aunque el hecho de jugar primero en Old Trafford también favorecerá a los bávaros, claros favoritos en la Champions. El Bayern podría ser el primer club capaz de revalidar el titulo que logró la pasada temporada en Wembley ante el Borussia Dortmund. Y, finalmente, el Paris Saint Germain, para mí el ‘tapado’ de esta Champions, se cruzará con el Chelsea de Mourinho.

Quien pase de los dos, será un rival temible en semifinales, capaz de superar a cualquiera. Laurent Blanc ha hecho un equipazo con Ibra de referente, mientras que el Chelsea sigue teniendo su bloque y fútbol físico como puntos fuertes, aunque tenga hombres con la magia de HazardOscar o Wiliam. Seguramente pasará el que mejor defienda.

El sorteo de la Champions League

"Creo que han de estar los equipos que lo merezcan", señaló, aunque agregó que "espero que esté el Madrid, porque lleva tiempo buscando ese título", añadió Figo aludiendo al sueño blanco de la Décima.


Primera bola, Barça, segunda bola, ¡Atlético! No se había aplacado todavía el clamor cuando salió la tercera bola: ¡Real Madrid! Los murmullos incrementaron. ¿Qué iba a pasar ahora? Cómo la cosa iba de bombazos, todo el mundo pensó en el Bayern o en el Chelsea. Pero no, fue el Borussia de Dortmund. Inmediatamente, un amigo me mandó un tw: ¡Bolas frías y calientes! Pero no, no seamos malpensados. Los sorteos ofrecen jugarretas y esta vez ha enfrentado al Barça y el Atlético y le ha hecho un guiño al Madrid. Pero nadie piense mal de Figo: es un disidente del 'florentinato'.
Es verdad que el Borussia eliminó al Madrid en la última edición, pero ya no es el mismo equipo. No anda igual, no tiene a Götze, que se fue al Bayern, le faltará Lewandoski para el primer partido. Tampoco el Madrid es el mismo, el Madrid está ahora fenomenal. Así que buen sorteo para el Madrid, como lo es malo para el Atlético y el Barça, ese nuevo clásico. Yo hubiera querido para el Madrid el Chelsea, a fin de exorcizar el recuerdo de Mourinho de una vez, ya lo habia dicho, pero el bombo le manda contra el PSG. Eliminatoria de altura. En cuanto el Bayern, va contra el United, emparejamiento desequilibrado.
Pero las miradas de Europa estarán sobre todo en la eliminatoria española. Hace poco eso se hubiera visto como una carnicería, pero este Atlético no tiene que temer a nadie.

martes, 18 de marzo de 2014

Cristiano siempre tiene hambre


El crack portugués marcó dos tantos y estrelló dos balones en los palos. Morata, tras varias ocasiones, encontró el premio del gol. La lesión de Jesé conmocionó al Bernabéu.


El primer ruego era no hacerse daño y no fue atendido. Jesé se lesionó a los dos minutos después de un empujón del pétreo Kolasinac. No fue una acción violenta. Quizá torpe, tal vez exagerada, seguramente innecesaria. Pero no hay agresor al que responsabilizar ni más culpable que el destino. Jesé proseguirá con su doctorado en paciencia, sólo que con una pierna en alto. Volverá mejor, todavía mejor.
El Madrid quedó algo conmocionado por la lesión. Es natural, uno se preocupa. Por el compañero y por los ligamentos propios. Bale entró en el minuto siete, después de un tiro de Huntelaar entre palos, el primero del partido. Buen delantero, toda su vida a un palmo de la excelencia. A un palmo insalvable.
Mientras el Madrid se centraba pudimos observar la elegancia de Julian Draxler, frío como todos los de su especie, congelado esta noche. También nos iluminó la electricidad del pequeño Max Meyer.
A continuación fue el turno de los de blanco. Nacho dejó detalles de estupendo lateral en un par de incorporaciones al ataque que culminó con buenos centros al área; se confirma que el muchacho tiene más utilidades que una navaja suiza. Después fue Morata quien ocupó el escenario. Le vimos dinámico, generoso, atento a la jerarquía (a Cristiano) y algo fallón en el remate. Su error más doloroso fue desaprovechar un regalo de Bale, que había superado a Matip como un purasangre a un percherón. Se escucharon algunos pitos y Ancelotti respondió a ellos con un aplauso.
Pero sería demasiado simple juzgar a Morata por lo mucho que se le resistió el gol. Desde la mediapunta, promovió la jugada que desembocó en el tanto de Cristiano (pase de Bale), provocó un penalti (no pitado) y marcó por fin. De un modo u otro, participó en la mayoría de acciones de ataque. Jesé encaja mejor en la definición de niño prodigio por su pasado rebelde y su mirada indescifrable, pero Morata tiene un futuro igualmente brillante.
El empate del Schalke fue un accidente. Hoogland no supo ni cómo celebrarlo. Pateo, Ramos desvió la pelota e Iker se vio burlado por el infortunio. El Madrid se quitó el polvo de la camisa y dio paso a otros actores. Isco tomó el micrófono para alimentar su idilio con el Bernabéu, que cuando le observa se acuerda de Butragueño y de otros superhéroes bajitos. Bale, entretanto, peinó la banda derecha con carreras preciosas y pases exquisitos. Hasta Casemiro destacó. Sólo Illarra se quedó algo atrás. Aún le faltan hervores o vaquillas.
Cristiano marcó otra vez para igualar a Puskas y para aliviarse los picores (también estrelló dos balones en los palos). Después lo consiguió Morata, para ahuyentar fantasmas y nubes negras. Los números hacen el resumen. El Madrid ha eliminado al Schalke por un global de nueve goles a dos y la afición alemana todavía canta a estas horas. Benditos. Los alemanes que siguen en competición no resultarán tan simpáticos.

De Cristiano Ronaldo a Diego Costa


El Madrid salvó en Málaga lo que llamamos ‘un partido trampa’. Ya saben, esos partidos que los favoritos se encuentran de cuando en cuando ante un rival supuestamente débil pero venido a más y motivado. Y que, por contra, el grande tiende a afrontar con exceso de confianza o falto de atención. En el de Málaga se daban todas esas condiciones: el Málaga va a más, el Madrid venía de una semana inactiva, cosa rara, tiene a la vista el sencillo partido del Schalke y, más allá, como la gran preocupación del mes, la visita del Barça. Sí, se daban todas las condiciones. Y de hecho el Madrid jugó mal.
Pero lo salvó. Así como el Barça cayó en Valladolid en partido de estas características, el Madrid sacó el suyo con el consabido gol de Cristiano, que nunca falta, y con el denuedo defensivo con que se empleó la mitad trasera del equipo. La media no armó el juego como suele, tuvo imprecisiones y durante la segunda mitad estuvo a merced del Málaga.Pero los remates se produjeron en el otro área. Las pocas veces que el Madrid se desplegaba, la cosa terminaba en buena parada de Willy Caballero, generalmente a remate de Cristiano, siempre él. Sin embargo, Diego López tuvo poco trabajo.
Así que el Madrid se acostó con el Barça a siete puntos, obligadísimo como nunca a ganar su partido, en el que tendrá a Osasuna enfrente. Al que no despega el Madrid ni con agua caliente es al Atlético, que no tiene a Cristiano Ronaldo, pero sí  a Diego Costa. Ayer marcó otro golazo y con él levantó a una afición que entró en buena parte tarde y algo cariacontecida, después de ver en los bares de la zona lo estéril del dominio del Málaga. ¡Ay, si hubiera llegado el empate! No llegó, no, pero a cambio el Atlético les ofreció otra victoria, la número 21, ¡qué barbaridad! en 28 jornadas. No, el Atlético no se rinde.

Siete goles a siete días del Clásico

Siete goles a Osasuna. Siete goles no son cualquier cosa. Es verdad que por un 7-0 dan los mismos puntos que por un 1-0, pero el efecto queda. A siete días del Clásico, el Barça y Messi enseñan músculo. Las derrotas en Anoeta y Nuevo Zorrilla no se compensan con esta goleada, porque esos seis puntos no van a volver nunca, pero lo de ayer hace pensar que el Barça aún no ha dicho su última palabra. Justo esta semana que el Madrid volvió a jugar mal, cosa que no le pasaba desde la primera vuelta, el Barça se luce en un partido que empezó vacilante pero que acabó con ese espectacular resultado.

En medio de todo, Messi, que hizo tres. Con esos goles ya adelanta a Alcántara como máximo goleador en la historia del Barça y lo hace con veintiséis años de edad. Alcántara, filipino de origen español, es de otra época, de antes de la guerra. Las comparaciones son, claro, imposibles. Pero cuando yo era niño aún se hablaba de él como un genio, y de una red que había roto por la potencia de su disparo en partido de España contra Francia. Y nadie en tantísimos años había batido hasta ahora su registro, en un club por el que pasaron César, Kubala, Cruyff, Maradona y Lineker entre otros.
Ahora que Cristiano le estaba tomando ventaja, en lo personal y en la marcha del equipo, Messi parece apretar. Alguien me hacía notar ayer que en lo que va de año natural Messi gana en goles a Cristiano por 17-14. Claro, que Cristiano ha faltado a tres partidos, a mayor gloria de Ayza y los comités. Descontado eso, lo que se deduce es que el ritmo es parejo, excepcional en ambos casos. Así llegan los dos al Clásico, con Cristiano pisándole los talones a Puskas mientras Messi rebasa a Alcántara. Y, en pos de ambos, Diego Costa, ‘El Tercer Hombre’, muy atento, como todos los atléticos, al Clásico.

Messi tiene la sartén por el mango

El Madrid recibe al Schalke con la mirada puesta en el Clásico. El partido de esta noche es ocasión para dar descansos y calmar ansiedades, cosas que no siempre son compatibles y que me figuro que Ancelotti manejará con el tacto con que suele. Por ejemplo, Cristiano jugará, porque su ansiedad por sumar goles supera a su deseo de descansar. Sin embargo, conviene buscarles sitio a los Nacho, Coentrao, Illarramendi, Isco, Morata y Jesé porque si no juegan hoy, ¿cuándo lo van a hacer? Claro, que también sería bueno exhibir un rato a Bale, que está despegando. Insisto: confiemos en Ancelotti.
Mientras, el Barça tiene una semana por delante para examinarse a sí mismo, desde el confort que le dan esos siete goles, que aplacan inquietudes. No hay mal en el fútbol que los goles no alivien. Claro, que no es lo mismo curar el síntoma que curar la enfermedad y ahí es donde están las dudas. El Barça vive un equilibrio inestable, y no sólo por lo débil que se ha quedado por atrás (a veces me he preguntado a qué se dedica Zubizarreta en ese club), sino por la visible actitud de domino de la situación que tiene Messi, que se ha ido cargando de argumentos para conseguir una renovación estremecedora.
El caso Neymar parece cada día más un tiro que ha salido por la culata. O un tiro en el pie, si prefieren. Ya no juega, el Barça mete siete sin él, su mirada desde el banquillo mezcla dolor y desconcierto y vistos Pedro, Alexis, hasta Tello, y sin olvidar a Deulofeu , que hace su máster en Inglaterra, se hace patente que, respetando su calidad, Neymar no era necesario. Por ese dineral, ¿no hubiera el Barça podido retener a Thiago y fichado a Thiago Silva, y sin problemas? ¿No tendría en tal caso mucho mejor equipo? Pero no lo hizo, malandreó en Neymar y ahora Messi tiene más que nunca la sartén por el mango.